in ,

“Set the World on Fire”, cuando el fuego no logra encender.

Cada cierto tiempo y como si de un ciclo se tratase, surge una banda que se impone en la escena musical como fenómeno de masas. Circunstancias de este tipo levantan dudas, a menos para mí. ¿Que es lo que realmente mueve a tantos fanáticos? ¿Existe realmente entrega artística? ¿O es solo una buena campaña de marketing? Por lo general y para desgracia de los amantes de la música, siempre son factores ajenos a la disciplina, llámese moda pasajera o calentura juvenil.

El último gemido de la fama se llama Black Veil Brides, agrupación estadounidense que se ha ganado un lugar especial en el corazón de un considerable grupo de personas. Su segundo disco “Set the World on Fire” fue lanzado hace tan solo un par de días con una aceptación destacable. El día de hoy tuve la oportunidad de escuchar el álbum y de paso re afirmar algunas impresiones que se podían vislumbrar desde “Knives and Pens”.

Antes de comenzar hay que clarificar y delimitar el panorama. Esencialmente debemos separar dos tópicos al analizar a Black Veil Brides, conceptos diametralmente opuestos que, teóricamente, no deberían afectar el uno al otro: La imagen y la creación; la imagen de una agrupación no debe interceder en la calidad musical, ni en el proceso de composición y viceversa. Dejemos la superficialidad en un segundo plano y comencemos por lo que realmente debería importar.

New Religion abre el álbum, inmediatamente notamos una diferencia con el planteamiento anterior de la banda, su sonido evolucionó de un post-hardcore pop a una composición instrumentalmente nutrida con potencia descafeinada.  Del vacío sonoro la guitarra nos introducen en los compases de la percusión, la que al ir avanzando nos deja instalados en un tópico sonoro común en la escena metal/hardcore actual aunque con los tintes comerciales ya mencionados. Las líricas en la canción merecen una revisión aparte, esta más que claro que fueron confeccionadas para encandilar al público objetivo con mensajes de rebeldía ante el yugo opresor que ejerce la estrictez del hogar. La segunda lectura al significado lírico aparece de inmediato, no se puede evitar contextualizar aquel “call to arms” en función de la campaña comercial que envuelve a las fanáticas de la banda; Black Veil Brides como la nueva religión a seguir ciega y sordamente, culto en donde la critica no existe.

En la tripleta de “Set The World On Fire”, “Fallen Angels” y “Love Isn’t Always Fair” podemos notar la tendencia que se reproducirá hasta el cansancio en lo que queda de disco, intentar representar un Neo-Glam utilizando escenarios musicales distintivos del Hard Rock y Glam ochenteno e intentar mezclarlos con pseudo Metalcore happy-melódico. No es difícil identificar los retazos tomados de Scorpions, Van Halen y obviamente Mötley Crüe (no por nada Andy “Sixx” Biersack tomo el apodo del icónico Nikki Sixx); como si de un niño pequeño imitando se tratase, la agrupación recae demasiadas veces en los clichés del género, haciendo notoria la intencionalidad detrás de esos coros de voces que se repiten track tras track, solo por citar un incomodo ejemplo.

Si hasta esta altura del disco ya se puede olfatear descaradamente el fantasma de Synyster Gates, Al llegar a “God Bless You” la alarma del guitarrista se enciende para comenzar a sacar los cálculos de cuanto podría cobrar por los derechos de autor infringidos. No solo hablamos de influencia, en este caso se  usa la misma afinación, la misma escala del instrumento de cuerdas, los compases y parte de la composición completa de  “Nightmare de Avenged Sevenfold; de todos modos parece ser una costumbre, ya pasó con Knives and Pens y su recreación de “Unholy Confesions. Esto genera ciertos cuestionamientos, desconozco quien es el compositor en la banda pero ¿Cómo es que desaprovechan el talento de un músico -por que, reconozcámoslo, “Jinxx” Ferguson, el guitarrista de los “Brides” sabe tocar su instrumento- solo por satisfacer un capricho de la mimesis adolescente disfrazado simplonamente como evocación? ¿Acaso eso no atentaría en contra de la capacidad inventiva del interprete? La respuesta es fácil de descifrar y es mucho mas superficial de lo que parece, solo debemos mirar alrededor y observar como el concepto visual de la banda se ha ido adaptando a la figura central de Andy Sixx, traspasando aquel fenómeno a la música obtenemos lo mencionado: una disminución de la inventiva, una simple fotocopia musical.

La idea no es quedarse estancado en solo una deficiencia, así que es mejor continuar con el trabajo. “Rebel Love Song” es una canción movida, con un comienzo que sospechosamente recuerda a “The Flood de Escape The Fate. Haciendo un pequeño descanso del análisis musical duro, textualmente hablando  esta canción refleja, además de la juventud del público objetivo al que va dirigida, la juventud  e inexperiencia del letrista y su intento de redactar con riqueza estética. Versos cortos con lenguaje sencillo, no hay uso de figuras retóricas ni algún recurso estilístico, salvo claro está, las típicas y manoseadas rimas. Descontando el coro que se regurgita a cada instante, quedan tan solo 3 estrofas de desarrollo temático. Citando aquello, en “La canción de amor rebelde” nuevamente nos remontamos al tema adolescente, a aquel periodo de incomprensión y caprichos frente a la dura y poco permisiva aprehensión parental, en esta oportunidad enfocado en un loco y eterno amor quinceañero, de aquellos que con suerte duran dos meses en la realidad. No es nada de lo cual no se haya hablado ni escrito de mejor manera en la anterioridad.

Los arpegios de guitarra nos introducen en Savior, una canción que reúne y despliega la instrumentalización y variedad de la banda. Mientras la balada de guitarra acústica se abre paso a través de los segundos, la Schecter Synyster Custom se entromete para hacer  adornos eléctricos. Poco a poco nos adentramos con la suave percusión y con Sixx poetizando sobre la personificación de un ángel de la guarda. Lamentablemente el espíritu celeste corre el mismo destino que el alado Ícaro. El vuelo es interrumpido por un desastroso arreglo de violines que lo deja lloriqueando en el pavimento con tres costillas fracturadas. No se necesita oído musical o haber pertenecido a algún conservatorio para identificar cuando un instrumento desafina, si la desentonación de violín no era parte de la intencionalidad estamos ante un descuido horrible, lo peor es que dicho fragmento se repite varias veces sin que nadie haga algo por remediarlo. Finalizando la canción podemos escuchar por primera vez en el disco a Biersack incurriendo en el canto gutural, de eso hablaremos en breve.

El segundo single del disco “The Legacy” suena a través de los parlantes. La introducción pone a prueba la capacidad del percusionista, desafío del cual sale airoso al saber utilizar el doble bombo; tiene la velocidad y la consistencia necesaria para que su instrumento sea la espina dorsal que mantiene a la banda en pie.  El juego instrumental continúa por un par de segundos más hasta que la voz de Biersack interrumpe. Por mucho que exista una gran admiración en torno a la figura del líder como un estandarte expresivo en la agrupación, dicho fanatismo no debería obedecer a una apreciación artística de su trabajo como vocalista. Así como se puede admitir y resaltar un buen baterista también se debe criticar un pobre desempeño vocal. En palabras simples, Andy Biersack es el principal problema de Black Veil Brides. Lo primero que llama la atención al escucharlo cantar en el disco es que su voz melódica  no contiene ningún tipo de técnica o elaboración vocal. En toda la extensión de “Set The World On Fire” la voz es un zumbido constante que no varia (salvo cuando utiliza los gritos guturales que en la placa son escasos) y que se mantiene dentro de parámetros muy limitados, como si existiese miedo a realizar melodía real y utilizar tonos diferentes. La principal excusa o justificación que pudiese surgir seria citar el timbre de voz de Sixx. Hemos visto en muchos otros casos que esto no limita para nada la creatividad vocal, por lo tanto el error no subyace en aquello, ¿dónde esta la inconsistencia entonces? En que Andy no utiliza su estomago para cantar. Si bien su timbre es natural, no hay potencia ni proyección, muchas veces pareciese como si estuviera hablando o dando un discurso. En un par de ocasiones se puede percibir un intento de desgarro, lo que, al no saber aplicar la técnica adecuada recae en una obvia nasalización que resulta molesta para cualquier oído. Todo esto disminuye bastante los matices de la banda, reemplazando esta figura por alguien con talento, podrían surgir más allá de la limitación que significa perpetuar el antojo de recreación de un líder malcriado.

Al llegar a la triada final ya tenemos las cartas sobre la mesa. “Die For You”, “Ritual” y “Youth And Whiskey” solo repiten la duda constante del disco “¿donde he escuchado esto antes?” En el caso de Youth and Whiskey fue claro, la intro esta robada de “Medusa de Bring me the Horizon.  Asi el ciclo se repite, volvemos a los coros de voces idénticos en todas las canciones, los manejos de guitarra introductorios que silencian para dar protagonismo a la voz, para luego hacer un brigde con un poco mas de protagonismo y rematar con un solo que conecta esta secuencia con el comienzo, cierra el circulo, y de vuelta al comienzo.  Se reincide en lo ya argumentado sobre el canto monocromático y múltiples etcéteras, seguir explicándolo seria pecar de “Bride”, es decir, sobre repetir las cosas.

Black Veil Brides Irrumpe de manera privilegiada en el panorama mundial, y como fue planteado no gracias a meritos musicales precisamente. Se necesita un largo proceso de maduración para que puedan ser considerados a la par con las bandas de las cuales beben. Inmadurez que no solo los afecta como agrupación, sino como personas, de otra forma no se puede explicar la autodegradación a la que se someten los músicos y la falta de ambición artística de su líder. Gestos tan tontos e infantiles como el mensaje en contra del hip-hop del clip de “The Legacy” afirman el noviciado frente a un mundo al cual son ajenos. Probablemente una horda de doceañeras los defenderá a capa y espada, y no las culpo. Cuando un producto es planteado de esta manera, bajo un dogma estético, puede llegar a deslumbrar y a cegar –en este caso ensordecer-  cualquier intento de juicio. Igualarlos con sus inspiraciones musicales no acredita nada y no representa un argumento de defensa; los Kiss de la generación emo, un retweet de Alice Cooper, los hijos bastardos del hairspray de Moi Dix Mois, o de la forma preferida en como deseen ensalzarlos. Nada les asegura un talento musical real más que la misma experiencia, por que por el momento son solo homúnculos, fantasmas de velo negro que  si bien, beben del éxito que les otorga la efervescencia y superficialidad de un público juvenil, carecen de lo esencial en la música: originalidad, y la falta de aquello es algo que el maquillaje no puede cubrir.

Written by E. Lara

Editor General en HxcLife.com | Periodista, Ateo, zurdo, coleccionista de música.

One Ping

  1. Pingback:

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Loading…

Comentarios

Thrice grabará canciones para un b-side

System Of A Down en Chile y Argentina?