Review: Napalm Death en Chile

reseña napalm death

Entre agradecimientos bilingües y anunciando una nueva visita a Chile para 2015, Napalm Death se presentó anoche en el escenario de Blondie como un huracán que arrasó desde niños, hasta a los más acérrimos fans de pelo y barbas largas. Sangre, sudor y un pit que parecía no disolverse nunca, fueron la tónica que acompañó un espectáculo que recorrió lo más destacado de la discografía de los padres del Grindcore y que mantuvo al público encendido de principio a fin.

Eran las 21:25 y la pista de Blondie todavía estaba medio vacía. Alrededor se escuchaban consignas aisladas reclamando la pronta salida de Napalm Death, algunos comentarios perdidos de quienes extrañarían a Hatebreed esa noche y uno que otro ser humano empujando, levemente, para conseguir un espacio en la primera fila… Pero minutos más tarde el panorama daría un vuelco radical, cuando cientos de voces se unieran para corear el nombre de los ingleses, quienes con sus primeros acordes encendieron a la fanaticada que, de pronto, abarrotaba el local.



When All Is Said And Done.

Apenas había comenzado el show. Los cabellos alborotados de los asistentes volaban al compás de Everyday Pox, cuando Barney Greenway, frontman de la banda fundada en el 1981, detuvo el espectáculo para agradecer al público chileno por el recibimiento y ofrecer un viaje al pasado con la energía de: Suffer the Children, de la placa de inicios de los 90, Harmony Corruption, reunió a los fanáticos del disco en una turba que arrasó con la mitad de la pista y envió a varios sobre el escenario, de donde regresaban a nadar en el mar de gente que, a esas horas, desbordaba de energía pura. Tanto clásicos como temas de su última entrega (Utilitarian, 2012) se fundieron en una ronda que demostró que los años no han pasado por Napalm Death, e incluso la ausencia de todo miembro original de la agrupación, no es excusa para que la fuerza de sus mensajes anti-fascistas dejen de resonar en cada rincón que conquistan.

El acalorado espectáculo continuó bajo la dicotomía de quienes querían apreciar el show con mayor tranquilidad y aquellos que a punta de golpes intentaban avanzar hacia donde Barney, Mitch, Shane y Danny hacían de las suyas. A pesar de ello, el delirio general se desató cerca de las 22:00, cuando el vuelco hacia el Death Metal se vio marcado por el cabeceo de Shane al bajo, mientras en Taste The Posion, los gritos del guitarra, Mitch Harris, eran emulados por los cientos de fans que llenaban el lugar. El calor concentrado arrojaba cuerpos semidesnudos al interior del foso, mientras otros tanto, a lo largo de todo el show, llegaban al escenario para cabecear con sus ídolos y regresar con el mismo ánimo a la multitud que rodaba en un incansable pit en medio del lugar… Pero aquel pequeño monstruo no sería nada en comparación con el final.



Greenway en cada una de sus pausas, se tomó la libertad de dirigirse al público chileno con palabras que marcan excepcionalmente la línea de su carrera musical: consignas en contra del Estado, la religión, la opresión, además palabras en contra quienes coarten la libertad de decidir sobre la propia identidad y preferencia sexual. La noción tiempo/espacio se perdía entonces en una atmósfera vertiginosa que rescató desde la nostalgia canciones de Scum, primer disco de estudio que se remonta a 1987: Life? y The Kill abrieron este reencuentro con lo clásico, donde los asistentes volvieron a encender la pista del recinto, con un remolino interminable que arrastraba todo a su paso. La despedida era inminente, los agradecimientos de la banda y las luces se apagaban… Pero el público se haría escuchar. Aquellos cuerpos cubiertos de tatuajes se unirían en una masa uniforme de sudor y voces desgastadas para exigir el regreso de los ingleses.

Todavía faltaba para las 11 de la noche cuando el frontman regresó, y tras una ovación general que apenas le permitió hablar, interpretaron Nazi Punk Fucks Off!, un cover de los Dead kennedys, bajo la consigna antifascista y rindiendo tributo a una de las bandas de Hardcore Punk con más renombre en Estados Unidos. La noche cerró en medio de una batalla por llegar al escenario: Greed Killing seguida de Siege of Power (el pedido que más resonaba en boca de los asistentes), marcaron un final que rescató toda la energía del público, y dejó encendida la llama para la cita a la que Napalm Death dejó hecha invitación para 2015.

La jornada fue rápida, iracunda, sin mayores incidentes a pesar de la violencia generada al interior del recinto y casi sin problemas de sonido. Todo quedó dicho y hecho la noche del primero de octubre; Barney Greenway y compañía se reencontraron con el público chileno y lograron revivir la llama de la escuela del Grindcore en el escenario nacional, proclamando libertad y conciencia para todos los chilenos.

Ninoska Flores

Revisa nuestras fotos del show en la galería: Napalm Death @ Blondie 01/10/2014.

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